jueves, octubre 15, 2009
lunes, octubre 12, 2009
15000
Louis-Claude de Saint Martín
Gracias a todos.
viernes, octubre 02, 2009
Extracto de "80 Máximas y Aforismos"

Ø Dios es todo; la lengua de Dios es el espíritu; la lengua del espíritu es la ciencia; la lengua de la ciencia debe ser el hombre instruido. Pero el hombre de instrucción ordinaria es como una pizarra, y muy a menudo llena de errores de ortografía, como las pizarras de los pequeños comercios.
Ø Es fácil encontrar porqué la Sabiduría es una locura a los ojos de este mundo; es porque éste nos muestra por propia experiencia que es una locura por sí mismo; pero por donde haya un buscador tras la Verdad, aunque ardiente, ¿quién no se ha retrasado en el camino y posteriormente considerarse un tonto cuando ha reasumido el paso sobre la Sabiduría?
Ø Nunca te persuadas por ti mismo la posesión de la Sabiduría por la virtud de la mera memoria o la mera cultura mental. La Sabiduría es como el amor de una madre, la cual se hace sentir sólo después de las labores y penas del parto.
Ø Cualquier cosa que no sea la Sabiduría sólo provoca excesos en el hombre. Con ella, él es adaptado para todas las cosas; para los sentimientos de la naturaleza, para los placeres justos, para cada virtud; en su ausencia su corazón se petrifica.
Ø Como nuestra existencia material no es la vida, entonces nuestra destrucción material no es la muerte.
Ø El reino de la cabeza fue sujeto al mandato del corazón, y sirvió sólo para engrandecerlo. Hoy día, el cetro que le pertenece por derecho al corazón del hombre ha sido transferido a la cabeza, la cual reina en lugar del corazón. El amor es más que el conocimiento, el cual no es más que la lámpara del amor; y esta lámpara es aún menos que aquello que la ilumina.
Ø La ciencia separa al hombre de sus compañeros creando distinciones que a menudo por prudencia se les prohibe dispensar. El amor, por el contrario, obliga al hombre a comunicarse y establece en cualquier lado el reino de la unidad de la cual deriva y es su principio. El Reparador nada habló de ciencias porque Él no vino a dividir a los hombres; Él habló sólo de amor y de virtudes, porque su deseo fue que ellos caminasen al unísono. Pero la ciencia no solamente divide, ésta también tiende al orgullo; el amor, por el contrario, no hace más que reunirlos y guardarlos en la humildad. De ahí que San Pablo dijese que el conocimiento eleva, pero la caridad edifica.
Ø Para nuestro progreso personal en la virtud y la verdad una cualidad es suficiente, a saber: amor; para el progreso con nuestros compañeros debe haber dos: amor e inteligencia; para lograr el trabajo del hombre debe haber tres: amor, inteligencia y actividad. Pero el amor es siempre la base y la fuente gobernante.
Ø Para muchos hombres la vida está compuesta de dos días; en el primero ellos creyeron en todo; y en el segundo en nada. Para algunos otros la vida también tiene dos días, pero lo que los distingue de los hombres del torrente es que en el primero ellos creyeron sólo en ilusiones, y esas son nada; mientras que en el segundo ellos creyeron en todo, porque creyeron en la verdad, lo cual es todo.
Ø Un retrato sin marco es ofensivo ante los ojos del mundo, tan acostumbrado está éste a ver marcos sin retratos.
Ø La ley del espíritu y del fuego es elevarse; la ley de la materia y de los cuerpos es descender. Es así que desde el primer momento de sus existencias, los seres corporales y los seres corporeizados materialmente tienden hacia su fin y reintegración, cada uno dentro de su clase.
Ø La localización del alma ha sido un tema de frecuente disputa; para algunos ella ha sido ubicada en la cabeza, para otros en el corazón, aún para otros en el plexo solar. Siendo el alma una partícula orgánica y material habría una razón para asignarle a ella un sitio, en tanto fuera posible que pudiese ocupar uno. Pero si ella es una entidad metafísica ¿cómo puede ser localizada físicamente? Sus facultades solamente pueden parecernos poseer un sitio determinado; la cabeza para las funciones del pensamiento, meditación y juicio, y el corazón para los afectos y sentimientos de toda clase. Pero como el alma por sí misma trasciende por su naturaleza al tiempo y al espacio, sus correspondencias y domicilio en el espacio escapa a todo cálculo.
Ø Dios es un paraíso fijo; el hombre debería ser un paraíso en movimiento.
Ø El pecado más grande que podemos cometer contra Dios es dudar de Su amor y piedad, porque es el cuestionamiento de la universalidad de Su poder lo que es el persistente pecado del príncipe de las tinieblas.
Ø Todos los hombres que son instruidos en los fundamentos de la verdad hablan un mismo lenguaje, porque ellos son habitantes de una misma nación.
Ø La cabeza del hombre está erguida hacia el cielo, y por esta razón él no encuentra ningún sitio donde poder reposarla en la tierra.
Ø Nosotros vemos que la tierra, las estrellas y todas las maravillas de la Naturaleza operan con exactitud y siguiendo un orden divino; nosotros somos aún más grandiosos que ellas. ¡Oh Hombre! Respétate a ti mismo, pero teme de ser imprudente.
Ø Es insuficiente decirle a Dios "Hágase Tu Voluntad", nosotros debemos siempre buscar el conocer esta Voluntad; porque si no la conocemos ¿quiénes somos para lograrla hacer de algún modo?
Ø Aquello que es verdad ha sido subordinado a la adoración de la apariencia por los hombres, mientras que la apariencia les fue dada para ser subordinada a la adoración de la verdad.
Ø Ordénate tú mismo acertadamente; esto te instruirá en la sabiduría y la moralidad mejor que todos los libros que tratan sobre ello, porque la sabiduría y la moralidad son fuerzas activas.
Ø Los hombres de este mundo consideran que es imposible ser un santo sin ser un tonto. Ellos desconocen que por el contrario, la única vía de evitar el ser un tonto es siendo un santo.
L.C. de S. M.
jueves, octubre 01, 2009
Orígenes y S. Juan

No dudo en afirmar que entre todas las Escrituras ocupan un lugar privilegiado los Evangelios; y entre los Evangelios pertenece el primer puesto al que escribió Juan. Mas nadie puede captar su sentido a no ser que se haya reclinado sobre el pecho de Jesús y haya asimismo aceptado de Jesús a María como madre suya. Y a fin de ser este otro "Juan", es preciso que (lo mismo que Juan) se convierta uno en quien pueda ser designado por Jesús cual si fuera el mismo Jesús. Todos cuantos en efecto juzgan de manera ortodoxa acerca de María, saben que no tuvo otro hijo que Jesús, y sin embargo dice Jesús a su madre: "Ahí tienes a tu hijo". Advierte que no dice: También él es tu hijo. Equivalen, pues, sus palabras a decir: Mira, ahí tienes a Jesús, a quienes tú has dado a luz. En efecto, quien ha llegado a la perfección no vive ya más sino que Cristo vive en él; y porque Cristo vive en él, le han sido dicho a María las palabras: Ahí tienes a tu hijo». (·Orígenes.In Jo 1, 6: MG 14. 32).
Esclarecedor comentario de uno de los más importantes Padres de la Iglesia sobre el Evangelio de Juan, santo, seña, referencia presente y unívoca en nuestras Logias, y de obligado estudio permanente de todo aquel que se precie de una praxis másonica justa y perfecta.
domingo, septiembre 06, 2009
Acerca del simbolismo
Detengámonos un momento para comprender la amplitud y profundidad de lo que es el simbolismo, sin el cual, en realidad no hay Masonería, que es el método, la herramienta de formación que, junto a la vida grupal, ha sido a través del tiempo la razón de la sorprendente unidad y continuidad de pensamiento y actitudes propias de los masones. La vida del masón transcurre meditando los símbolos que le son presentados en todo momento, sea en los muebles de Logia, sea en las joyas, ya en los instructivos textos del ritual, como en los pasos que debe realizar, las actitudes que debe tomar y las palabras que debe decir en Logia, que son como una incorporación gestual y verbal de los símbolos a través del cuerpo. El símbolo es el lenguaje que permite a la mente comprenderse a sí misma y al universo en forma personal y directa, en la realidad y no en abstracto. El símbolo no pretende explicar el mundo -en verdad es imposible-, sino percibirlo a través de sus emblemas, apreciarlo y amarlo.
Dirigido así a la mente activa, incorporado al cuerpo, soportado en elementos físicos, simples cosas diríamos, representado en diseños y esquemas, en geometrías, expresado en enseñanzas escritas y orales, el símbolo atestigua la profunda unidad del ser humano: el masón no permite que sea dividio ni esquematizado en doctrinas o teorías especulativas, de las cuales simpre desconfía, prefiriendo su filosofía práctica, el acercamiento casi ingenuo a la realidad, en la segura confianza de que, mediante la observación y la reflexión, no importando el tiempo que le lleve ni los sucesivos estados de imperfección y desvíos por los cuales necesariamente ha de pasar, logrará finalmente alcanzar su centro, su paz segura, la comprensión, que es us búsqueda constante, de la Naturaleza y del Gran Arquetecto del Universo, búsqueda que en realidad encierra el sentido final de la vida masónica. Los ciclos de elevación espiritual con el goce de los éxitos y la superación de los fracasos son en lo que se está implicado en los sucesivos Grados de enseñanza progresiva de la Masonería, desde el grado Aprendiz hasta los siguientes.
Sin pretender desarrollar una exposición completa, conviene sin embargo recordar que los símbolos raras veces son productos convencionales, como podría parecer en una consideración superficial, sino que responden a la realidad interior de alguien que ha descubierto elementos materiales capaces de impactar la imaginación por su propia naturaleza, y, en consecuencia, la mente de los que los contemplan.
El símbolo preexiste desde siempre, independiente de la voluntad de nadie, está allí representando una idea y esperando que lo descubran. Una escuadra será siempre algo rígido, como la ley y la razón, útil para comprobar rectitudes, mientras que el compás posee libertad de movimiento, exactitud de medida, precisión geométrica y la grandeza de la amplitud de sus brazos, y por ello ha sido el símbolo más próximo del Gran Arquitecto del Universo y de la realización personal.
Podríamos decir que la imagen y la idea del compás o de la escuadra es eterna, y sólo se necesita de un cierto nivel de desarrollo cultural o de necesidad para que alguien los descubra, razón por la cual se los encuentra en distintas civilizacions sin que haya habido contacto entre ellas. El compás y la escuadra aparecen siempre cuando es necesario. Siempre.
sábado, julio 18, 2009
Oración Primera

Fuente eterna de todo lo que es, Tú que enviaste espíritus de error y de oscuridad a lo no verdadero, que los separaste de Tu amor, haz enviar a él, quien Te busca, un espíritu de verdad, uniéndole para siempre contigo. Pueda el fuego de este espíritu consumir todos los rastros del hombre viejo, y, habiéndoles consumido, pueda producir de esas cenizas un hombre nuevo, en quien Tu sagrada mano no desdeñará en fluir un ¡santo Crisma! Sea este el final de la penitencia y de sus largos trabajos, y pueda Tu vida , la que está por todas partes, transformar mi ser entero en la unidad de Tu imagen, mi corazón en la unidad de Tu amor, mi actividad en la unidad de los trabajos de justicia, y mi pensamiento en la unidad de todas las luces.
Haz imponer grandes sacrificios sobre el hombre, sólo para compelerle a que busque en Ti todas sus riquezas y todos sus placeres, y Tu le fuerzas a buscar todo éstos tesoros en Ti solamente porque sabes que ellos solamente pueden hacerle feliz, porque Tú solamente los posees, quien los ha engendrado y creado. Verdad, Oh Dios de mi vida, que puedo encontrar en ninguna parte excepto en Ti la raíz y la realización de mi ser. Tú también sabiamente dices que sólo en el corazón del hombre podrás encontrar Tu reposo
No ceses, por lo tanto, ni por un instante tus operaciones sobre mi, que no sólo pueda yo vivir, sino que Tú nombre pueda ser conocido entre las naciones. Tus profetas han declarado que la muerte no puede elogiarte; nunca dejes que la muerte venga cerca de mí, ya que ardo para ofrecerte alabanza inmortal; ardo con el deseo de que el eterno Hijo de la Verdad no pueda nunca reprochar el corazón del hombre con el más pequeño ensombrecimiento de Su esplendor o la menor disminución de su plenitud. Dios de mi vida, la alocución de cuyo Nombre logra todas las cosas, restaura a mi naturaleza lo que hiciste primero e impártelo, y yo manifestaré ese Nombre entre las naciones, y ellos aprenderán que Tu sólo oficias su Dios, Tú sólo su vida esencial, como Tú sólo oficias el movimiento y el motivo principal de todos los seres.
Haz sembrar la semilla de Tus deseos en el alma del hombre, en ese campo donde nadie puede disputar contigo, desde el momento que Tú es quien lo ha traído a la existencia. Siembra Tus deseos aquí, que el alma, por la fuerza de Tú amor, puede ser arrebatada de las profundidades que la sostienen y emanciparla para siempre. Suprime para mí el reino de imágenes; dispersa las barreras fantásticas que colocan un inmenso intervalo y extienden una gruesa oscuridad entre Tú luz viva y yo, enterrándome en sus dobleces.
Muéstrame el carácter sagrado y el sello divino que custodian Tú arte; perfora el centro de mi alma con el fuego que arde en Ti, que mi alma puede quemarse en Ti hasta que conozca Tú inefable vida en los placeres de Tú existencia eterna. Demasiado débil para aguantar el peso de Tú nombre, dejo en Tus manos la tarea de erigir el completo edificio y de poner su primera fundación en las profundidades de esa alma que Tú me has entregado para ser una antorcha, mostrando la luz a las naciones, que ellas no puedan residir más en la oscuridad. ¡Gracias a Ti, oh Dios de la paz y del amor! Agradecimientos a Ti, porque te has ocupado de mí, y no has deseado lo que mi alma debe desear, para prevenir que tus enemigos puedan decir que el Padre forjó a sus hijos o que está incapacitado para entregarlos.
Louis-Claude de Saint Martin


























